{"id":465,"date":"2020-08-31T23:30:09","date_gmt":"2020-08-31T23:30:09","guid":{"rendered":"http:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/2020\/?p=465"},"modified":"2020-08-31T23:31:55","modified_gmt":"2020-08-31T23:31:55","slug":"elregresoacasa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/elregresoacasa\/","title":{"rendered":"El regreso a casa"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>En la escuela donde trabajaba, hace tres a\u00f1os, las ma\u00f1anas transcurr\u00edan agradablemente. Yo cumpl\u00eda mis tareas con entusiasmo, entrevistaba a los profesores, preparaba los programas para el siguiente curso, coordinaba el \u00e1rea de formaci\u00f3n y colaboraba para que la armon\u00eda y eficiencia nos distinguieran.<\/p>\n<p>Un viernes por la ma\u00f1ana, estaba sola, lo que me resultaba muy grato porque, a trav\u00e9s del ventanal, pod\u00eda contemplar una secci\u00f3n del jard\u00edn y ver a las ardillas que cruzaban equilibradamente la calle por los cables de luz.<\/p>\n<p>La escuela estaba ubicada a dos cuadras del Bosque de Chapultepec, muy cerca de Los Pinos, sitio que se resguardaba por ser la residencia presidencial, lo cual originaba el ocasional vuelo de helic\u00f3pteros, que, a las once de la ma\u00f1ana, se transformaba de frecuente a constante.<\/p>\n<p>Esa situaci\u00f3n me causaba nerviosismo, pues era la se\u00f1al de que suceder\u00edan marchas y bloqueos; por lo tanto, el regreso a mi casa \u2015ubicada en la colonia Guadalupe Tepeyac\u2015 ser\u00eda dif\u00edcil, demorado y, quiz\u00e1, accidentado.<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda, cuando mi compa\u00f1era Martha lleg\u00f3 a la oficina, la convenc\u00ed de apresurarnos a realizar nuestras tareas para salir temprano y tratar de evitar el caos del tr\u00e1fico que se avecinaba. Salimos diez minutos antes de las dos. Ella me dej\u00f3 en la esquina del Paseo de la Reforma y Monte Himalaya, donde ya se ve\u00eda que la carga vehicular sobre la avenida era terrible, as\u00ed que no la dej\u00e9 llevarme hasta la parada de siempre, para que Martha pudiera cruzar r\u00e1pido hacia su casa.<\/p>\n<p>A pesar de mi pron\u00f3stico, casi de inmediato pude abordar el autob\u00fas que va en direcci\u00f3n a La Villa. Este estaba repleto, pero alguien me cedi\u00f3 el asiento \u2015en ciertos casos el bast\u00f3n que llevo es un salvoconducto efectivo\u2015. Ya sentada en la tercera fila y con la ventanilla a mi derecha, vi el reloj: las dos y cuarto. Como de costumbre, saqu\u00e9 mi lectura y me concentr\u00e9 en ella. Al principio no me preocup\u00e9, sin embargo, al llegar a la esquina de Prado Sur, ya eran las tres y solo hab\u00edamos recorrido lentamente cinco cuadras.<\/p>\n<p>En esa parada bajaron algunas personas y subieron muchas otras, desasosegadas por la tardanza del autob\u00fas, el calor de la tarde y el enojo que nos causaban las marchas. Entre las personas que abordaron, hab\u00eda un matrimonio joven, que despu\u00e9s supe que eran Luis y Lupita; ven\u00eda del Hospital de Perinatolog\u00eda, en el que Lupita hab\u00eda estado internada por amenaza de aborto.<\/p>\n<p>Para llegar a la Fuente de Petr\u00f3leos, a tan solo dos cuadras de donde est\u00e1bamos, demoramos veinte minutos, y he aqu\u00ed la noticia nefasta que recibimos: \u00a1NO HAY PASO! Patrullas, polic\u00edas y conos blanquiazules bloqueaban el acceso para continuar por Reforma.<\/p>\n<p>Muchos pasajeros descendieron, supuse que lo hab\u00edan hecho con la intenci\u00f3n de llegar hasta el Metro Auditorio para poder transportarse. Yo, en cambio, ni lo pens\u00e9: si caminar tres cuadras me agotaba\u2026, ni de loca caminar\u00eda tanto, y mucho menos para abordar el metro, que, para mis circunstancias, no era el transporte id\u00f3neo.<\/p>\n<p>El conductor del autob\u00fas opt\u00f3 por la \u00fanica ruta que parec\u00eda accesible: la lateral del Perif\u00e9rico. Era evidente que tratar\u00eda de llegar a la avenida Constituyentes para cruzar por el t\u00fanel el Perif\u00e9rico y seguir por Constituyentes hasta la zona del Metro Chapultepec. Con gran tardanza, llegamos al anhelado paso a desnivel, el t\u00fanel llen\u00edsimo de veh\u00edculos mientras que la salida estaba\u2026 CERRADA. Se hab\u00edan acabado las opciones, ni para atr\u00e1s ni para adelante.<\/p>\n<p>No obstante, el chofer intent\u00f3 que nos baj\u00e1ramos, aduc\u00eda c\u00ednicamente que as\u00ed \u00e9l saldr\u00eda de reversa y regresar\u00eda a Cuajimalpa para no perder su tiempo. Algunos pasajeros se apearon. Yo estaba decidida a permanecer en el transporte, pues no pod\u00eda abrigar la esperanza de caminar o de encontrar un taxista que quisiera llevarme; adem\u00e1s, en el remot\u00edsimo caso de que eso sucediera, el servicio me costar\u00eda una fortuna de la que no dispon\u00eda.<\/p>\n<p>El colmo fue que al paso a desnivel: ingres\u00f3 una ambulancia y quien la conduc\u00eda pretend\u00eda que la poderosa y estruendosa sirena, puesta a todo volumen, y que incrementaba por la resonancia del t\u00fanel, mostrara eficazmente su urgencia por pasar. \u00a1Oh, iluso conductor!, \u00bfa qui\u00e9n convencer\u00eda?, \u00bfa los blanquiazules conos que el jefe de gobierno estaba estrenando, o a los polic\u00edas tan razonables, humanos y comprensivos?<\/p>\n<p>M\u00e1s de treinta minutos dur\u00f3 la tortura del sonido de la sirena retumbando, y tambi\u00e9n sufr\u00ed el tormento del hambre. Ya casi eran las cuatro cuando recib\u00ed la llamada de mi hijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, jefa, por qu\u00e9 no has llegado? Estoy preocupado, llegu\u00e9 hace una hora y traje las tortillas para las enchiladas\u00bb. Le cont\u00e9 lo que me suced\u00eda y le dije que comiera lo que encontrara en el refrigerador, pues yo no ten\u00eda idea de la hora de mi llegada. Claro que el hambre me hizo presa f\u00e1cil: en mi mente se instal\u00f3 el antojo de las enchiladas.<\/p>\n<p>Al c\u00famulo de inconvenientes se agreg\u00f3 la preocupaci\u00f3n por mis vecinos de adelante: Luis estaba angustiado y le preguntaba continuamente a Lupita c\u00f3mo se sent\u00eda, y ella respond\u00eda: \u00abBien\u00bb; pero yo la notaba cada vez m\u00e1s p\u00e1lida y pensaba que la incomodidad y dureza de los asientos podr\u00edan afectarle, ya que, si a m\u00ed se me hab\u00eda desencadenado el dolor de la ci\u00e1tica, \u00bfqu\u00e9 sentir\u00eda ella, con seis meses de embarazo, junto con la incertidumbre de la hora final del trayecto?<\/p>\n<p>Total, para salir de Constituyentes, llegar a la lateral del Circuito Interior y luego a San Cosme, dieron las cinco de la tarde. Para recorrer San Cosme y Puente de Alvarado solo estaba disponible un carril, porque las avenidas se hab\u00edan convertido en el estacionamiento de los autobuses for\u00e1neos que transportaron a los marchadores. La fiesta de los choferes que los aguardaban jugando domin\u00f3, comiendo, bebiendo y bromeando, y que, adem\u00e1s, perciben un salario sin tomar en cuenta a las v\u00edctimas urbanas, que en aquel entonces nos tocaba ser a nosotros, los ciudadanos, fue tan ofensiva que parec\u00eda como si ellos nos dijeran: \u00ab\u00a1Que los parta un rayo!\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque ellos, \u00bfqu\u00e9 culpa ten\u00edan? La responsable del caos, fundamentalmente era la autoridad, porque, deliberadamente, al no regular las protestas, mantiene separados a los mexicanos: ciudadanos versus demandantes. Es decir, \u00a1divide y controlar\u00e1s!<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un recorrido de cuatro horas, a las seis y cuarto, por fin llegu\u00e9 a mi casa. Al abrir la puerta, vi que lo primero que mi hijo coloc\u00f3 fueron mis chanclas, \u00a1benditas chanclas! La mesa estaba puesta, la comida caliente y, sobre todo y a pesar del intenso dolor ci\u00e1tico, el sentimiento de seguridad de llegar a casa me reconfort\u00f3.<\/p>\n<p>La crisis de la ci\u00e1tica dur\u00f3 tres dolorosos meses. Experiencia que hizo evidente la urgencia de la jubilaci\u00f3n que tanto tiempo hab\u00eda pospuesto.<\/p>\n<p>En fin, como dijo aquel insigne escritor: \u201cAqu\u00ed nos toc\u00f3 vivir\u2026\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<h4><strong>Laura C\u00f3rdoba Peimbert<\/strong><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la escuela donde trabajaba, hace tres a\u00f1os, las ma\u00f1anas transcurr\u00edan agradablemente. 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