{"id":457,"date":"2020-08-31T23:23:37","date_gmt":"2020-08-31T23:23:37","guid":{"rendered":"http:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/2020\/?p=457"},"modified":"2020-08-31T23:25:15","modified_gmt":"2020-08-31T23:25:15","slug":"idilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/idilio\/","title":{"rendered":"Idilio"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>Cuando lo descubr\u00ed por primera vez, sent\u00ed un vuelco en el coraz\u00f3n. Nada antes me hab\u00eda provocado tantas emociones como ese encuentro. Con el rostro pegado a la ventanilla del autob\u00fas en el que viajaba, lo vi aparecer<em>\u00a0<\/em>a lo lejos con su asombrosa inmensidad. Me dej\u00f3 at\u00f3nito: \u00a1no alcanzaba a distinguir el l\u00edmite del mar con el del cielo!<\/p>\n<p>Poco a poco, el antiguo cami\u00f3n descendi\u00f3 las \u00faltimas curvas del camino y tom\u00f3 la recta que me llevaba cada vez m\u00e1s cerca a la playa. Apenas se detuvo, corr\u00ed a la puerta. En cuanto esta se abri\u00f3, la brisa humedeci\u00f3 mi rostro. Desde el estribo pude admirar sus hermosos colores: en la orilla, un tenue azul claro, adornado por el copete blanco de las olas; un poco m\u00e1s adentro, el azul celeste, seguido de un intenso azul turquesa; un poco m\u00e1s all\u00e1, el azul \u00edndigo, el azul marino; y, qu\u00e9 s\u00e9 yo, cu\u00e1ntos tonos m\u00e1s. \u00a1Me cautivaron todos!<\/p>\n<p>El sol, la brisa, las palmeras, las aves, las palapas y el constante dinamismo de los vendedores con el relajado esparcimiento de los visitantes, completaban un paisaje fascinante.<\/p>\n<p>Baj\u00e9 el \u00faltimo escal\u00f3n del autob\u00fas. Dej\u00e9 mi mochila en el piso, me arremangu\u00e9 los pantalones y me quit\u00e9 el calzado. Con pasos lentos me acerqu\u00e9 a la playa y dej\u00e9 que las olas tocaran mis pies hasta los tobillos: su ir y venir los acariciaban constantemente; cosquilleaban mis pies. El mar era como una mujer enamor\u00e1ndome, coqueteando conmigo e invit\u00e1ndome a ir hacia sus adentros, a hurgar en ella. Acept\u00e9 la invitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Me despoj\u00e9 de mi playera, de mis pantalones y, con un peque\u00f1o traje de ba\u00f1o, me adentr\u00e9 en las frescas aguas. Me tend\u00ed bocarriba en su superficie. Ella me recibi\u00f3 sobre sus olas y, envuelto en sus encantos, dej\u00e9 que me llevara.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unos minutos, decid\u00ed ser yo quien la conquistara. Extend\u00ed uno de mis brazos y lo hund\u00ed suavemente en su cuerpo. Luego, con el otro, la acarici\u00e9 tambi\u00e9n; con mis piernas sent\u00ed otras partes de su esencia. Al principio opuso una fr\u00e1gil resistencia, pero, poco a poco, ella cedi\u00f3, mimosa, amorosa.<\/p>\n<p>Mis caricias se repitieron por varios minutos. Sabi\u00e9ndome querido, un\u00ed mis manos y, con un s\u00fabito movimiento hacia abajo, me sumerg\u00ed en su interior. Con los ojos cerrados disfrut\u00e9 sus aguas que cubr\u00edan toda mi piel \u2015esa sensaci\u00f3n me estremeci\u00f3 hasta el alma\u2015; al abrirlos, me regocij\u00e9 con su intimidad.<\/p>\n<p>Una multitud de peque\u00f1os seres, de formas variadas y brillantes colores, paseaba a mi alrededor. En el fondo, a trav\u00e9s de sus cristalinas aguas, contempl\u00e9 extensas formaciones arborescentes y estrelladas de impresionante belleza. Recorr\u00ed buena parte del cuerpo de mi amada, tocando todo cuanto pod\u00eda palpar \u2015sintiendo, disfrutando, viviendo\u2015. Mis pulmones me demandaron aire; volv\u00ed a la superficie para saciarlos tan s\u00f3lo para volver una y otra vez a seguir deleit\u00e1ndome con ella, llen\u00e1ndome de su paz y fuerza.<\/p>\n<p>Agotado y satisfecho, despu\u00e9s de una mutua y absoluta entrega, sal\u00ed. Me sent\u00e9 en la playa para contemplar a mi diosa, embelesado, extasiado. Con sus h\u00famedos y burbujeantes brazos, ella besuqueaba y mimaba mis pies una y otra vez.<\/p>\n<p>En el horizonte, con tonos p\u00farpuras, violetas, naranjas y magentas, el sol coloreaba un espectacular cuadro sobre el cielo y las nubes. Poco a poco se ocult\u00f3 llev\u00e1ndose consigo un secreto: el apasionado idilio entre<strong>\u00a0<\/strong>la mar y yo.<\/p><\/blockquote>\n<h4>Daniel Reyes D\u00edaz<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando lo descubr\u00ed por primera vez, sent\u00ed un vuelco en el coraz\u00f3n. Nada antes me hab\u00eda provocado tantas emociones como&nbsp;<a href=\"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/idilio\/\">&hellip;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-457","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronicas-y-relatos","odd"],"gutentor_comment":0,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=457"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/457\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":459,"href":"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/457\/revisions\/459"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tlatelolcounam.mx\/uva\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}